Hombre Lobo el Apocalipsis (Apuntes)

(Libro Hombre Lobo el Apocalipsis / pagina 6)

En un ojo Mephi vio la tierra; en el otro vio su reflejo umbral. En ambos vio la muerte de Gaia mientras Anthelios la bañaba con su bilis carmesí. Vio guerras librándose en las tierras que los humanos consideraban sagradas. Vio que la polución y el veneno se mezclaban y daban a luz un niño invisible que diezmaba a los seres vivos. Vio las grandes telarañas de la tejedora estallando en llamas y reduciendo la obra del hombre a polvo. Vio animales arrojándose al mar en un ataque de pánico. Vio las Colmenas ocultas del Wyrm propagándose como un cáncer y vomitando la vanguardia de los ejércitos de los Incarnae Maeljin. Vio la luna pasar frente al sol, y allí dónde su sombra tocaba la tierra o el mar, las criaturas vivas morían por millones. Y cuando Anthelios miro esa sombra, unas criaturas profundamente enterradas salieron a la luz. La muerte no existía pues todo lo que alguna vez había muerto se levantaba de nuevo para liberar las tormentas del purgatorio en el mundo de los vivos. La seguridad no existía, pues los retoños de un dios muerto surgían para devorar a sus propios asesinos. La esperanza no existía pues incluso los sueños de los jóvenes se convertían en pesadillas y amenazaban con propagar el terror y la locura como una plaga. No había donde esconderse, pues el propio planeta volvía la espalda a sus habitantes. Su piel se resquebrajaba y tsunamis de cientos de pisos de altura atravesaban los océanos. Su piel ardía, y las cuevas de lava que habían permanecido comprimidas durante cientos de miles de años explotaban por doquier y rociaban fuego y cenizas por todo el cielo. Y en lo más profundo del océano, una antigua criatura abría un órgano sensitivo que hacía las veces de ojo y de boca. Fuera lo que fuese lo que contemplaba, lo consumía y no había nadie en la tierra con el suficiente poder para detenerla.

Sherlock And Moriarty (Serie - Chapter 2x3 The Reichenbach Fall) (Apuntes)

Sherlock And Moriarty (Serie - Chapter 2x3 The Reichenbach Fall) (Apuntes)

Moriarty: Se honesto, estás un poquito complacido.

Sherlock: ¿Qué, con el veredicto?

Moriarty: Conmigo, de vuelta en las calles. Todo cuento de hadas necesita un buen villano. Me necesitas o no eres nada. Porque somos parecidos, tú y yo, excepto porque tú eres aburrido. Tú estás del lado de los ángeles.

Sherlock: Contactaste al jurado, por supuesto.

Moriarty: Me introduje a la Torre de Londres, ¿crees que no puedo abrirme camino a 12 habitaciones de hotel?

Sherlock: Red de cable.

Moriarty: Cada habitación de hotel tiene una pantalla de TV personalizada. Y cada persona tiene su punto de presión. Alguien a quien quieren proteger de daños. Muy fácil.

Sherlock: ¿Entonces qué vas a hacer con eso? ¿Quemarme?

Moriarty: Ah, ese es el problema, el problema final. ¿Ya has descifrado cuál es?

Sherlock: ¿Cuál es el problema final?

Moriarty: Te lo dije pero... ¿escuchaste? ¿Cuán difícil encuentras,tener que decir "no lo sé"?

Sherlock: No lo sé.

Moriarty: Oh, eso es listo, muy listo, tremendamente listo. Hablando de listo, ¿ya le has contado a tus amiguitos?

Sherlock: ¿Contarles qué?

Moriarty: ¿Por qué me introduje en esos lugares y nunca me llevé algo?

Sherlock: No.

Moriarty: ¿Pero lo entiendes?

Sherlock: Obviamente

Moriarty: Entonces dime.

Sherlock: ¿Decirte lo que ya sabes?

Moriarty: No, pruébame que ya lo sabes.

Sherlock: No robaste nada porque no lo necesitas.

Moriarty: Bien.

Sherlock: Tú nunca jamás volverás a llevarte algo.

Moriarty: Muy bien, ¿por qué?

Sherlock: Porque nada en el Banco de Inglaterra, la Torre de Londres o la prisiónde Pentonville podría compararse con el valor de la llave que podría introducirte a los tres.

Moriarty: Puedo abrir cualquier puerta donde sea con unas pocas breves líneas de código de computadora. No hay tal cosa como una cuenta bancaria privada, son todas mías. No hay tal cosa como el secreto, yo POSEO el secreto. ¿Códigos nucleares? Podría hacer volar a la OTAN en orden alfabético. En un mundo de habitaciones cerradas,el hombre con la llave es rey. Y cariño, deberías verme con corona.

Sherlock: Tú estuviste anunciándote durante todo el juicio, le mostrabas al mundo lo que puedes hacer.

Moriarty: Y tú estabas ayudando. Larga lista de clientes... gobiernos rebeldes, comunidades de inteligencia, células terroristas. Todos me quieren. Súbitamente, soy Mr. Sexo.

Sherlock: Si puedes entrar en cualquier banco, ¿porqué te interesa obtener el mejor postor?

Moriarty: No me interesa, sólo me gusta verlos competir. "Papi me quiere más a mí"¿No es adorable la gente ordinaria? Bueno, debes saberlo, tienes a John. Debería conseguirme uno que viva conmigo.

Sherlock: ¿Por qué estás haciendo esto?

Moriarty: Debe ser tan divertido.

Sherlock: No quieres dinero ni poder,no realmente. ¿Para qué es todo esto?

Moriarty: Quiero resolver el problema. Nuestro problema. El problema final. Va a comenzar muy pronto, Sherlock...la caída. Pero no te asustes,caer es como volar, excepto que hay un destino mucho más permanente.

11. Entre los Caballos (Amberes - Roberto Bolaño) (Apuntes)

11. Entre los Caballos (Amberes - Roberto Bolaño) (Apuntes)

Soñé con una mujer sin boca, dice el tipo en la cama. No pude reprimir una sonrisa. Las imágenes son empujadas nuevamente por el émbolo. Mira, le dije, conozco una historia tan triste como ésa. Es un escritor que vive en las afueras de la ciudad. Se gana la vida trabajando en un picadero. Nunca ha pedido gran cosa de la vida, le basta con tener un cuarto y tiempo libre para leer. Pero un día conoce a una muchacha que vive en otra ciudad y se enamora. Deciden casarse. La muchacha vendrá a vivir con él. Se plantea el primer problema: conseguir una casa lo suficientemente grande para los dos. El segundo problema es de dónde sacar dinero para pagar esa casa. Después todo se encadena: un trabajo con ingresos fijos (en los picaderos se trabaja a comisión, más cuarto, comida y una pequeña paga al mes), legalizar sus papeles, seguridad social, etc. Por lo pronto necesita dinero para ir a la ciudad de su prometida. Un amigo le proporciona la posibilidad de escribir artículos para una revista. Él piensa que con los cuatro primeros puede pagar el autobús de ida y vuelta y tal vez algunos días de alojamiento en una pensión barata. Escribe a su chica anunciando el viaje. Pero no puede redactar ningún artículo. Pasa las tardes sentado a una mesa de la terraza del picadero intentando escribir, pero no puede. No le sale nada, como vulgarmente se dice. El tipo reconoce que está acabado. Sólo escribe breves textos policiales. El viaje se aleja de su futuro, se pierde, y él permanece apático, quieto, trabajando de manera automática entre los caballos.