Poetica: Houdini

Poética: Houdini

Magia, Magia... aparezco y desaparezco. Me han dotado de diferentes poderes como a Dios, pero nadie realmente me quiere encontrar (como a Dios). Soy el hijo perdido, el amigo muerto, el amante desvanecido, el compañero de vida rechazado desde la puerta que conduce a esta vida.

Alguna vez rompí las ventanas de mi casa, y las volvía a colocar y a romper. Lo hice tanto, que me hice un diploma por ser el mejor rompedor de ventanas que existía en mi multiverso. Después me fui al mar de Hiroshima y destruí mi "Yo" entre moluscos radiactivos. En Rusia cambie mi nombre mientras temblaba la nieve. En Brasil rompí lo poco que quedaba de mi nombre santo y acepté dejar a Blair para ser un hijo del zorro blanco. Aunque todavía llevo mi carta de presentación a cualquier encuentro con parcas; quieren consagrarme como dios de la muerte, pero todavía no me he resucitado.

Luego amé. Y del primer amor me quedó el tacto mientras que del segundo el carisma. Las letras fueron enseñadas por el tercero. Y la fugacidad que da la eternidad vino con el cuarto. De las consecuencias de amar quedó la ira y los dientes rechinantes, la melancolía que conduce a la apatía, y la angustia. Mi sonrisa fue transfigurada en este sueño mientras recorría las espirales, atravesándolas como rayo, pero sintiendo el tiempo tan lento en mi constelación, que logré probar la eternidad de la quimera.

Ahora me pregunto: ¿Qué será de mis hermosos muertos y mis pequeñas putas? Deben estar trasbocando lirios o viviendo en el olvido camaleónico mientras mis decisiones cada vez son más malas, más dañinas y mezquinas. Dios me dejó en mi primer alarido pero el rojo me sienta bien y la garganta todavía no se me reseca.

Poetica: Concepcion


Poética: Concepción

Mi concepción fue en el principio de los tiempos, cuando Dios quiso ser un golpe de arpa en el universo 86 y el diablo era su hermano favorito. Fui parido entre orgasmos de medeas, cantos de lava y sonidos de ecuaciones gramaticales. Los padrinos trajeron regalos: Dios me dio el don de la razón para poder esclarecer el universo y el diablo me dio el don del sentimiento para poder entender al ser humano y no ser tan frívolo como su hermano.

Los dos tienen la culpa...

Genitivo

Genitivo

Pertenezco a la escuela del empirismo estructurado, me he llenado de academicismos baratos para poder entender la lógica mundana. Pertenezco al dios Caos, cuyo movimiento me impulsa haciendo que mis días se vuelvan agitados e inconclusos. La rueda de la fortuna, girando y girando entre las piernas de mis pequeñas amantes, me ha entregado a la soledad maniática y me ofrece la salida que otorga el destino. La obsesión me hace perteneciente a la evolución del Zorro y la Serpiente, de la causalidad y del Dragón. Pero antes de llegar a pertenecer a todos he sido de mí mismo; hago de mis días un nacimiento continuo y una salida a la gran realidad.

Hospedaje

Hospedaje

Un gran ruido recorre esta habitación sin lunas, sin sonrisas, sin amantes. Demasiados cuerpos marchitos entre los pétalos del pasado; nada habita este lugar salvo una cama, un computador, un celular y yo. Aunque me desvanezco, la nada me absorbe y voy teniendo consciencia de mi infelicidad, los lunares que antes eran míos se van evaporando junto al alcohol. Las esquinas se pueblan de viento y sombra, susurrándole al tiempo donde la pureza no volverá, el amor de los bellos amantes se ha acabado. La habitación se hace mente, y siento ser devorado por mis pensamientos hasta volverme miles de moléculas de polvo, y hacerme eterno entre el ciclo de las nubes.

Cruce de caminos (V)

Cruce de caminos (V)

Han sido unos días de mierda. Hoy hablé con el diablo mientras me contaba lo que hizo el fin de semana: nicotina, pactos, muertes prematuras, placer, cosas que no deben ser nombradas y cosas que si se nombran se volverían normales. Nos acercamos al computador y buscamos el perfil de unas cuantas personas, vimos lo muertas que están, con sus sonrisas podridas en felicidad, mientras escuchábamos algo de Electrónica.

Fui al cuarto a descansar. El diablo me mece en sus brazos mientras me canta pequeñas nanas de tranquilidad. Me susurra sus consejos que ayudan a depurar la ira que me habita, me acobija, me da un beso de buenas noches. Antes de salir del cuarto me dice que la mejor venganza del sabio no es el olvido sino el perdón, porque simplemente se aprende a destrozar a las personas perdonándolas antes de lo que se pueden perdonar a sí mismas.

De que hablo cuando hablo de correr – Murakami (Apuntes)

De qué hablo cuando hablo de correr – Murakami (Apuntes)

No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura.


Hay algunos procesos que, hagas lo que hagas, no toleran los cambios. Eso creo yo. Y, si no tenemos más remedio que coexistir con ese tipo de procesos, lo único que podemos hacer es transformarnos (o deformarnos) nosotros mismos mediante perseverantes repeticiones e ir incorporando esos procesos hasta que formen parte de nuestra personalidad.


Para tratar con cosas insanas, las personas tienen que estar lo más sanas posible. Ésa es mi teoría. Lo que es tanto como decir que los espíritus insanos necesitan también, por su parte, cuerpos sanos. Dicho así, puede sonar paradójico. Pero eso es algo que siento vivamente en mi propio cuerpo desde que me convertí en novelista. Y es que lo sano y lo insano no se hallan en polos opuestos. Tampoco se enfrentan entre sí. Se complementan mutuamente y, en algunos casos, pueden contenerse mutuamente de forma natural. A menudo, la gente que tiende a lo sano sólo piensa en lo sano, y la que tiende a lo insano sólo piensa en lo insano. Pero esas inclinaciones extremas impiden que la vida resulte de veras fructífera.


En otras palabras: sigo llevando conmigo mi vieja bolsa de viaje. Sin duda me dirijo hacia un nuevo anticlímax. Hacia una silenciosa y barroca madurez (o, dicho con mayor humildad, hacia el final de mi evolución).