DEL ESCRITOR (I)

DEL ESCRITOR (I)

De mis tildes, puntos y demás objetos de esclarecimiento al escribir, no sé nada; todos se fueron corriendo para dejarme en esta posición tan dubitativa como es el no saber en dónde hacer el acento. Fui quedándome sin orto-grafía gracias a mi condición de bisapiosexual y hoy en día me duele la gramática de tanta Sementica. Me dejé llevar una y otra y otra y otra vez por la repetición de mis comillas, y ahora ni (el paréntesis que había conservado en mi vida) me salva de andar con suma cursiva. Dejé la negrita marcada, y me resalté con ilusiones hasta entender que el corrector de estilo vivi-omatico me detesta, pues en todo lo que me conforma, aparece una raya roja cruzando mi vida.